• Jorge Sanabria

ALFARERO

Cap.3

Alfarero


En el libro del profeta #Jeremías (Jer. 18.1-6), Dios se compara con un #alfarero. Jeremías en su narración explica que cuando llegó a la casa del alfarero, se encontraba trabajando en el #barro (Jer. 18.3). La pieza en la que trabajaba echándose a perder en su mano (Jer. 18.4), el alfarero en vez de tirar el barro y agarrar uno nuevo; le quitó la forma vieja y procediendo le brindo una nueva. El #Señor entonces le habla al profeta diciéndole: ¿Acaso no serán ustedes en mi mano como barro en las manos del alfarero? (Jer. 18.6).

Aunque esta parábola es sumamente corta, la revelación en cuanto a #naturalezadivina y los planes del #Creador para con nos otros es inmensa. Lo primero que establece es que somos una #obraenproceso, no un producto final; el alfarero estaba todavía trabajando en el barro (Jer. 18.) El mero hecho de realizar que lo que hoy somos con fortalezas, errores, faltas y defectos no son el final de nuestra carrera ni alteran el plan de #Dios para nosotros es un gran alivio. La necesidad de ser perfectos o aparentar ya no son necesarias. Dios está trabajando en y con nosotros. Entonces ¿Hasta cuándo continuará su trabajo? La palabra deja establecido que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta la venida de #Jesucristo (Fil. 1.6). ¿Qué significa eso? Que la obra continuará siendo perfeccionada constantemente, lo que nos da oportunidad para equivocarnos, caer, levantarnos, aprender la lección y continuar nuestro camino. Es este conjunto de palabras las que componen el proceso de crecimiento y maduración en una persona. #Pablo lo expresa de esta manera: cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre dejé lo que era de niño (1 Co. 13.11). De esto se trata, del continuo e incesante #crecimiento y #maduración en nuestra vida. No viva estresado, lleno de preocupación por un futuro que aún no llega, viva el hoy al máximo. Las enseñanzas de hoy, son la base del futuro. Además, si continúa creciendo, aprovechando el hoy que Dios le regala; el futuro que imagina hoy, no será el mismo que encontrará mañana, no pierda el tiempo preocupado por mañana. Jesús decía que #cadadíatienesupropioafán (Mr. 6.34). Mantenga su enfoque en lo que verdaderamente importa, no sea distraído por cosas que aún no llegan.

Otra cosa importante en la enseñanza es que sin importar que suceda siempre existe un nuevo comienzo. El alfarero no tiró el barro cuando la vasija en la que trabajaba se echó a perder en su mano (Jer. 18.4). Dios no le descartará, abandonará, desechará a consecuencia de sus errores. Nada podrá impedir que el Señor cumpla su propósito en nosotros, no hay fuerza que lo detenga, no existe pecado más grande que el sacrificio de Jesús en la cruz, no hay debilidad que no pueda ser fortalecida (2 Co. 2.19). Para resumir, no importa qué tan continuamente nos equivoquemos, qué tan intensa sea nuestra lucha, aun cuando nosotros nos rendimos, no importaría tampoco porque Dios no va a rendirse; al final creará una vasija nueva como a Él mejor le pareciere.

Aquí el #Padrecelestial nos revela su pro pósito para con todos nosotros: crear algo nuevo. Pablo enseñaba: que si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas (2 Co. 5.17). Como puede ver, ese hábito con el que tanto lucha no importa, Dios lo quita. Lo mismo se aplica a la enfermedad, práctica pecaminosa y cualquier cosa que intente interponerse entre usted y el plan de Dios para su vida. La palabra declara: los enemigos que ves hoy, no los volverás a ver nunca jamás (Ex. 14.13). Desde hoy, camine confiado sabiendo que Dios no tiene intención alguna de desecharnos. Confíe que no importa cuántas veces nos echemos a perder en su mano, Él formará una vasija nueva. Descanse en la confianza de que nada podrá impedirlo. Esté convencido que #lascosasviejaspasaron y cosas nuevas vienen en camino.

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