• Jorge Sanabria

EL DIOS QUE SE COMPROMETE CONTIGO

SEGURIDAD EN EL COMPROMISO DE DIOS

E

n los últimos episodios hemos estado hablando de la importancia de la #salvación y nuestra seguridad de esta. En el día de hoy vamos a llegar al final de esta serie, vamos a estar hablando del compromiso de Dios y… si usted es contemporáneo conmigo, es muy probable que en la #iglesia donde se congrega haya escuchado los términos: #apartado o #descarriado. Cuando un apartado regresaba para reintegrarse a la iglesia le hacían la oración de #reconciliación. Al final del #servicio hacían el #llamado para #arrepentimiento (aceptación de Cristo o la profesión de fe) la persona pasando al frente, hace una oración donde básicamente volvía a aceptar a Cristo en su vida. En donde nos encontramos, no hemos encontrado evidencia bíblica que respalde esta práctica tradicional en las iglesias. Sin embargo la biblia dice y enseña que la única reconciliación bíblica encontrada en 2 Corintios 5.19: Dios estaba en Cristo reconciliando nos con el Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo no tomando en cuenta a los hombres sus pecados y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Preste atención, en el momento que usted predica el evangelio y una persona es convencida de la necesidad de Cristo en su vida. Llegando a la conclusión de que ya no puede continuar en la manera que está viviendo… esa es la reconciliación que la biblia habla, es en ese momento donde el sacrificio de Cristo nos reconcilia con Dios Padre.

La oración para reconciliar a los “apartados o descarriados” es el producto de la carencia de entendimiento en el hecho bíblico de que el hombre en sus inicios fue diseñado para estar en relación con Dios. Por esta razón cuando vamos al libro de génesis y Dios crea al hombre, por un lapso de tiempo son solamente Dios y el hombre. Día a día, #Jehová #Dios descendía y compartía con su #creación. Mostrando con claridad la primera relación en la vida del hombre y señalando la importancia de la interacción Dios-hombre. Cuando el #hombre toma la decisión de actuar #independientemente de su #Creador esa relación sufre daño y entonces el hombre no tiene la capacidad de volver a relacionarse con Él. Entonces Dios crea un medio para que el hombre sea reconciliado con Él. Para que esto acontezca Dios tiene que ignorar nuestros pecados y moverse en amor para crear un puente que nosotros no podíamos crear, para cruzar una distancia que aunque nosotros quisiéramos por consecuencia del pecado no podíamos alcanzar. Entonces Dios nos reconcilia consigo mismo a través de Cristo y esta es la única reconciliación bíblica que la biblia menciona.

Es necesario entender claramente la diferencia entre pecar intencionalmente y ser engañados y alejarnos de Dios. Esto de la segunda reconciliación es imposible bíblicamente hablando y esto lo encontramos en Hebreos 6.6: Pero después que cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para si mismos al hijo de Dios y le exponen a ignominia pública. Siendo reconciliados en Cristo por Dios mismo, estamos llamados a una vida de confesión. Cuando pecamos y confesamos, aunque nuestros pecados han sido perdonados, lo hacemos por motivos de conciencia y no dar terreno fértil ni lugar al diablo para operar la vida. Confesando nuestros pecados ante el Padre Celestial entramos en un acuerdo con Él de que obramos mal y de esta manera nos mantenemos bajo el sacrificio de Cristo Jesús.

Es mi intención en el día de hoy presentar ante tus ojos con claridad al Dios está comprometido contigo y tú salvación. Para alcanzar este propósito haremos uso la vida del profeta #Oseas. Acompáñame a Oseas 1.2 y escucha la #instrucción que Dios le da este #profeta lo primero que Dios le dijo Oseas: ve y cásate con una #prostituta y ten #hijos con ella porque los #israelitas me abandonaron y se comportaron como las prostitutas. Puede ir el libro de Oseas y leer la historia. En la vida del profeta vemos el compromiso de Dios para con nosotros. Según vas leyendo, la esposa le fue #infiel en múltiples ocasiones, desde la perspectiva de ella la relación con él era reemplazable; pero, desde la perspectiva de Oseas la relación era: permanente, estable, confiable y sólida. Es necesario mencionar que Oseas tipifica a Dios y nosotros somos la mujer. Siendo infieles constantemente, abandonamos a Dios para actuar independientemente de él.

Este malinterpretado concepto de la reconciliación es el producto de las escalas del pecado religiosas, donde unos pecados te permiten permanecer dentro de la Iglesia y siendo “aceptables o tolerables" y otros pecados te arrojan fuera. En esta historia Dios le pone punto final a esa actitud religiosa, debemos entender que en cada ocasión que decidimos actuar independientemente sin estar bajo la voluntad de Dios y la dirección del Espíritu Santo estamos pecando. La Biblia define como pecado saber hacer lo bueno y no hacerlo. Así que cada ocasión durante el día donde intencionalmente decidimos hacer algo de manera independiente a Dios, tal como la prostituta corría fuera de los brazos de Oseas para entregarse a otro hombre… hacemos nosotros.

Esta historia nos enseña que las consecuencias de nuestra práctica nos van a alcanzar, pero no tienen la capacidad ni magnitud para anular el amor de Dios ni la relación de Su parte. De Su lado siempre será: estable, segura, confiable, solida y permanente. La relación siempre es afectada de nuestra parte. Las dudas llegan a nuestra mente, los deseos de hoy muestran nuestra falta de compromiso manifestados en la intención de divorcio para hacer lo que deseamos. En un vano intento de alcanzar lo que pensamos es bueno y codiciable. Llegando al final de la historia dice que Oseas encontró a su esposa en el mercado de esclavos. Guiado por el Espíritu Santo la compro y la llevó a su casa. Eso fue justamente lo que hizo Cristo por nosotros y es aquí donde la historia del profeta alcanza su final, en la compra de vuelta. Después de la transacción, donde Oseas paga la deuda de su esposa la biblia no habla de otra reconciliación. La última acción… ese momento donde pagaba un precio por algo que ya le pertenecía. Fue esto justamente lo que hizo Dios en Cristo, pagando el precio por nuestra redención… ¡aun cuando nosotros ya le pertenecíamos! pues somos creación Suya y obra de Sus manos.

No falte #confianza, #seguridad y %estabilidad en la lucha que llevamos los creyentes cada día. Nuestras #debilidades, #tropiezos y #caídas no afectan el compromiso de Dios para con nosotros. Las promesas que él hizo en un momento dado, sin importar donde estés hoy en la vida, continúan vigentes. El #destinoprofético que Dios preparo para ti… todavía puedes alcanzarlo. Todas y cada una de las cosas que declaró para tu vida son ciertas, seguras, confiables y verdaderas. El lugar y/o la condición donde te encuentras hoy no tienen la capacidad, poder ni autoridad para llevar estas cosas a caducidad. Lo que Dios te dijo es fiel, estable, sólido y permanente. La misma palabra que sostiene el universo te a sido dada en forma de promesa.

Así que si estás en una relación con Dios padre a través de Cristo y sientes (sabes) que te has alejado de Él para vivir independientemente, lo único que tienes que hacer es entrar en acuerdo con Él. Confiesa sin excusas o pretextos que lo has hecho mal y reinicia tu relación con Dios. De la parte de Dios hacia tu persona (en Cristo) Su relación y los lazos que los unen están intactos. Los que hemos cambiado somos nosotros. Citamos el verso Dios no cambia no hay sombra de variación en Él, pero no entendemos que esto habla también de sus relaciones y los lazos que establece con nosotros. Sus lazos no han cambiado, no se a encontrado una sombra de variación. Sus lazos no dependen de nuestro comportamiento. Fue Cristo quien construyó el puente, porque en Jesús encontramos solución permanente y definitiva para el problema del inconstancia de nosotros los seres humanos. Permíteme presentar otra historia bíblica que confirma cuan profundos son los lazos y el compromiso del Padre con nosotros sus hijos. Cuando Jesús narra la parábola del #hijopródigo, una historia que la gran mayoría de los creyentes sabemos. Dice que el hijo menor levantándose un día le pidió al padre su herencia. Una vez obtuvo lo que deseaba, se marchó y viviendo como él quiso, hizo todo cuánto su corazón deseo y al final… cuando las consecuencias lo alcanzaron; dice que recuperó sus sentidos y dijo: “me levantaré e iré a casa de mi padre y le diré no soy digno de ser llamado tu hijo hacen como a uno de tus jornaleros”

Este hijo somos muchos de nosotros en la #congregación (Visitamos la iglesia, de boca adoramos y leemos la biblia, pero nuestro corazón está lejos del Señor) nos hemos ido y estamos viviendo como queremos, estamos haciendo todo cuanto deseamos, codiciamos las cosas frente de nuestros ojos y satisfacemos los deseos de nuestro corazón y los #apetitosdelacarne. Cuando las consecuencias de nuestras acciones y/o decisiones alcanzan nuestras vidas no están diseñadas para destruirnos; sino para recobrar los sentidos. Así que imita al hijo pródigo, levántate y regresa a casa. Presta atención a la siguiente escena de la historia. Al leer la parábola no encontraremos en ningún lugar que Jesús establezca que el hijo dejó de ser hijo. Aún el hijo mismo cuando ya no se sentía merecedor del título, todavía reconocía su posición de hijo.

No importa donde te encuentres hoy en tu vida, tú qué has entrado en Cristo eres hijo… eres hija y las circunstancias que estás enfrentando no cambian tu identidad en Cristo. Aun cuando pienses que no eres merecedor (lo que es cierto, no lo somos) es imposible desde la perspectiva divina que pierdas el título de hijo que te fue otorgado en Jesús cuando fuiste adoptado en El. Y dice la biblia que se armó de valor, regresó a casa y cuando el padre lo vio de lejos salió corriendo lo abrazó y no le dio tiempo de finalizar las palabras que tanto había practicado en su mente. Sino que con gran prontitud y rapidez lo volvió a vestir de buenas ropas, le devolvió su sortija y los puso en un lugar de estima. No solo eso, mato la mejor pieza de ganado e hizo fiesta en el honor del hijo que regresaba al lugar que pertenecía y se regocijó con la presencia de su hijo.

Desde la perspectiva de Dios no escucharas un te lo dije, no escucharas el famoso listado de pecados u ofensas… no escucharas ninguna de estas cosas. Levántate, vuelve a casa porque Dios tiene compromiso contigo. En el día de hoy vamos a dejar esta corta exhortación hasta aquí. En mi deseo traer confianza, inspiración y motivación a tu vida. Ayudarte a ver que no necesitas otro sacrificio para reconciliación, que lo único que tienes que hacer es volver a casa con un corazón arrepentido y en acuerdo con el padre. Te bendecimos en el poderoso nombre de Jesús. Se despide de usted Jorge Sanabria de Palabra y Presencia. Te esperamos en el próximo episodio. Puedes comunicarte con nosotros en las redes sociales:

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