• Jorge Sanabria

JEHOVÁ DIOS



Aunque desde el libro de Génesis las escrituras se refieren a #Dios con este nombre, no podemos olvidar que es Moisés, quien actualmente escribe, comenzando con este libro hasta Deuteronomio. Antes de este hombre de fe, el Dios de los cielos no se había introducido con nombre alguno que no fuese Yo Soy y el Dios de Abraham. #Jehová es la traducción del tetragrámaton YHWH o JHVH, aunque los estudiosos de la Biblia establecen que Jehová es el resultado de intentar añadir vocales al hebreo antiguo que no hacía uso de las mismas. No intento ni tengo interés alguno en profundizar en el tema, lo realmente importante (al menos para mí) es que Dios decida darse a conocer íntimamente al hombre después de la caída. Hasta este punto en la historia bíblica, el Creador del universo solo había dado promesas, que ya a este punto estaban cumplidas o en proceso a su cumplimiento. Sin embargo, el Señor de los cielos, la tierra y todo lo que en ellos habitan decide establecer una relación personal e íntima con su creación y esto es, en mi opinión, lo más importante en la revelación de su nombre. Otra cosa que debemos considerar es que en aquellos tiempos los nombres contenían poder y autoridad. La creencia en aquel momento era que conocer el nombre de la entidad o el dios con el que hablaban le otorgaba algún tipo de poder, autoridad o beneficios sobre él mismo.


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Si nos ponemos a pensar por un momento, aun nosotros mismos no vamos gritando a los cuatro vientos nuestro nombre y apellidos para que todos lo escuchen. Es algo que hacemos solamente con aquellos que deseamos establecer una comunicación de algún tipo que pudiese por consiguiente llegar a una relación. ¿Se convierten todos en nuestros amigos? ¿Creamos lazos o relaciones con todos? La respuesta para ambas preguntas es la misma: no. Sería lo ideal que cada interacción con otra persona terminara en algún tipo de lazo o relación, pero, sabemos que esto sería imposible por nuestra naturaleza humana. De la misma manera acontece con Dios, no todos terminan siendo amigos o en una relación y nuevamente por la misma razón: naturaleza humana.

El deseo de Dios desde el principio ha sido el mismo, relacionarse con su creación. Por esta relación y para ese propósito fuimos creados. Hemos sido nosotros desde el inicio quienes hemos huido de Él, intentando fallidamente escondernos de su presencia. La próxima vez que se vea tentando a pensar o decir que Dios no se interesa por usted, recuerde que Él ya le abrió las puertas a una introducción al decir mi nombre es Jehová. El resto está en sus manos, contesta recíprocamente a la invitación de Dios o continúa su camino; esa es una decisión que solo usted tiene el derecho de tomar y que ni aun el Señor mismo tomará por usted.

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