• Jorge Sanabria

La batalla interior, lo que no le dije a nadie


En nuestra vida, podemos estar de acuerdo que existen cosas que no le contamos a nadie. Solo aquellos involucrados, quizás un #amig@ de #confianza y nosotros sabemos sobre esto. Sin embargo, cuando hablamos de #maltrato (verbal, físico o emocional) o #abuso (#sexual o en cualquier otra forma)... la tendencia es callarlo. No solamente por parte de la persona agredida, la familia intenta sacudirlo bajo la alfombra y pretender que no a pasado nada.

Si como yo, has sido expuesto al maltrato y abuso; entonces sabes que aunque digan y pretendan con todas sus fuerzas que no a pasado nada... que si paso. Estoy familiarizado con esa sensación que te persigue, el sentido injustificado de suciedad y maldad que abruma tu interior, esa incomodidad al hablar sobre algo parecido o ver la persona... lo conozco porque estuve ahí.

Experimente maltrato #físico, #verbal, #mental y #emocional por parte de mi padre. Abuso #sexual por parte de "amigos" y "allegados" a la #familia. El peor escenario es cuando se vuelve #normal al no tener nada con que compararlo y lo aceptas calladamente. La voz en tu interior dice que está mal y la ignorancia en ti... es normal. Ser dañado y no saberlo, transmitiendo el mismo veneno a otros y preguntándote: Qué está mal conmigo? Por que soy asi?

Cuando pasa el tiempo te denigras por #aceptación al sentirte rot@, suci@ e inmerecedor@ tolerando relaciones inferiores y denigrandote a ser un "juguete" por un poco de "#afección". En la busca desesperada de un lugar al que #pertenecer.

En resumen esa fue mi experiencia. Y el primer paso para mi: fue aceptar que algo si paso y #perdonar (que me tomo años). Y aceptar que personas dañadas, solo saben dañar a los demás. Esta realidad no minimizaba como me sentía ni tiraba al olvido lo que me hicieron. La verdad es que aún hoy, tras sanar, si quisiese recordar lo que pasó... recordaba vívidamente todo lo que me hicieron e hice, cada vez... cada ocasión. La demostración de la sanidad de mi alma, es la capacidad de poder hablar del tema sin experimentar el dolor, el sentido de suciedad ni ninguna otra emoción adversa.

Te cuento esto para dejarte saber que es posible superar lo que estás pasando. Sin importar que tan bajo pienses has caído o cuán poco pienses de ti mism@, hay esperanza de una mejor vida. Es posible sanar, perdonar y volver a comenzar. Lo se... te entiendo, si me hubieses dicho esto 10 años atrás tampoco lo hubiese creído. Pero, aquí estamos 10 años después, tras dejar atrás el abuso, maltrato y una drogadicción de 13 años: felizmente casado, dos hijos, negocio propio, con casa propia y en expansión. Todo esto es posible gracias a Dios. Date la oportunidad de cambio y trata con Dios. En Jesús, es posible; hasta hoy puedo decirte que aunque difícil el camino hasta aquí... soy feliz y El nunca me ha fallado. Te bendigo en el nombre de Jesús.

Si tras leer esto, deseas invitar a Jesús en tu vida. Repite estas cortas palabras, creyendo en tu corazón: Dios padre, creo que Jesús es el Señor, que murió en la cruz por mis pecado, resucitó al tercer dia y hoy está sentado a tu diestra. Le acepto y confieso como mi rey y salvador amén.

Bienvenido a la pelea, desde hoy Jesús pelea contigo. Recomendamos que busques una iglesia donde congregarte y aprender más sobre la nueva vida que a llegado a ti.

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