• Jorge Sanabria

LA PARADOJA ENTRE LA VISIÓN Y MI REALIDAD

Actualizado: 1 de abr de 2020


En el dia de hoy 3/31/2020, temprano en la mañana mientras hablaba con alguien me preguntó algo referente a mi pasado. La pregunta era sencilla y fácil de responder. Hablo con esta persona casi diariamente, pues nos vemos en el almacén todas las mañanas. Al terminar de contestar, escuche con claridad la voz del Espíritu Santo diciendo la cantidad de información innecesaria y cosas que no debí mencionar.

Paso seguido, sentí la condenación del enemigo; una acusación tras otra, lo que inició una lucha que duró una considerable parte del dia. Tras resistir, confesar, entrar en acuerdo con Dios y refugiarme en su gracia encontré paz. Entonces pude ver claramente la gigantesca diferencia entre aquello que debería ser y quien soy. Días atrás, el Señor contestó una de mis preguntas con estas palabras: No estás listo para cargar el peso de la bendición, si la depositó sobre ti en estos momentos su peso te aplastaria y lo diseñado para bendecirte sería una maldición. Lo que obviamente, no entendí hasta esta mañana después del incidente.

El principio de contradicción está presente en toda la escritura, pero cuando es visto en ti y no en las circunstancias es aterrador. Qué hacer cuando lo que ves en ti contradice la promesa? Cuando tus acciones niegan tu profesión? O tus palabras no van acorde con tu creencia? Dios dice una cosa y tu actitud y aptitud otra. Tus acciones y los deseos en tu corazón parecen estar en una guerra sin cuartel.

Ese momento donde te das cuenta de la triste realidad, te encuentras en algún lugar entre lo quien Él dice que eres y quien tu sabes que eres. Que hacemos en esos momentos? Como solucionar esta paradoja? Cómo enfrentamos esta controversial lucha? En este dia, no tengo la respuesta práctica. Continuaré caminando, creyendo que Aquel que comenzó en mi la buena obra la perfeccionará hasta el final. Confiando que según marchó en camino a lo prometido, seré transformado como los gigantes de la fe. Decido, en medio de todas mis luchas, aflicciones, dudas y temores, confiar en que Dios es perfectamente capaz de hacer lo que el dice que puede hacer. Si transformo la realidad de David de un pastor de ovejas al rey de Israel. De un idolatra Abram lo convirtió en el padre de la fe. José vendido como esclavo por sus hermanos, colocado como funcionario del gobierno Egipcio. Intencionalmente miro atrás y recuerdo que de un adicto que una vez fui, hoy soy algo totalmente diferente.

Ahora, veo... y entiendo. Si, hemos cambiado, estamos enfrentando nuevos gigantes. Nuevas circunstancias y adversidades. Definitivamente no soy lo que debería ser, pero tampoco lo que era ayer. Bendito Dios que nos a traído hasta aqui y bendito Dios que nos llevara hasta allá. No te rindas en tu lucha, no sucumbas ante la paradoja, la visión y tu realidad... confía... el Dios que te trajo hasta aquí... te llevará a lo que Él prometió.


17 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo